miércoles, 16 de junio de 2010

Bitácora de Exilio. Junio 17.

Mi nuevo deporte es asomarme a la calle para ver la gente pasar con su afán de nosequé, como corriéndole al fantasma de la soledad o de la vejez; es gracioso verlos pasar la calle, medio creídos y medio idos, atontados y pálidos cuando se dan cuenta que alguien los está mirando desde arriba, como con pena, como con pudor.

Yo no soy el único que se asoma... somos varios, solo que soy el más constante, el más desocupado, el más extrañado con ésta parcela de nadie, el más criticón, el más turista.
Pasa la gente, pasan los carros, pasa el dealer, pasa el loco, pasa el perro de tres patas y una rueda chueca, el carro de la basura y la patrulla de la policía. Pasa el sol de lado a lado, pasan las nubes, pasan las estrellas estéticas, y entre ellas pasás vos.
¡Uh! Otra vez vos...
Dejáme decirte que te amo, así no sea cierto aún... solo para acostumbrarme a decirlo más a menudo.

Nena unknown, vos y yo sabemos que algún día te lo diré de verdad; pero hoy no, hoy sólo amo ésta ventana, ésta pequeña soledad compartida con mis compañeras de chisme callejero, éste olor a flores muertas y ésta sensación de que todo va a estar bien que me producen las nubes.
¡Uh! Otra vez vos y mi corazón podrido de latir.

martes, 15 de junio de 2010

Bitácora de Exilio. Junio 15.

"Por fin decidí salir de éste encierro, afuera hace sol y me puedo despejar un poco antes de ahorcarme con una soledad casi que autoimpuesta. En mi billetera solo hay dos billetes y un papel donde está escrita la dirección de una vieja amiga que seguramente se va a alegrar al verme; recuerdo bien lo que decía el la notita: La Quebradaseca con 15. ¿Quién en sano juicio llama a una avenida así?

Era un edficio nuevo, de esos que tienen vidrios polarizados y un lobby con arte moderno, algo que definitivamente resaltaba entre toda esa pinta de pueblo típica de acá.
Me hago anunciar, pero el portero me dijo que ella se había muerto, que se suicidó después de fumar su típica cajetilla de Boston hace tres meses.
Murió al amanecer, se tiró por el balcón. Llevaba en su mano un periódico envuelto en un trapo negro... ella murió feliz.

Entonces doy media vuelta y miro por última vez el rostro algo afectado del vigilante, luego a pasos cortos y lentos me marcho pensando en ella. Si murió feliz, ¿Por qué estar triste?

Hay que hacerle un homenaje, un tributo para agradecerle todo lo que me enseñó sobre como vivir y como irse matando sin dolor; entonces compré con las últimas monedas que me quedaban sus amados Boston y los quemé uno a uno mientras iba caminando sin meterlos en mi boca.
Que La Quebradaseca huela más a ella. Y que cuando yo me muera, me reciba ella en el cielo con su olor."

lunes, 14 de junio de 2010

Bitácora de Exilio. Junio 14.

"Éste cuarto en el downtown es increíblemente irritante. Es pequeño, la pintura se cae a pedazos, el baño está manchado con fluídos amarillos de dudosa procedencia, las cucarachas abundan y las paredes o son muy delgadas o a la nena de al lado le dan muy duro... o tal vez tenga muchos pulmones.
Acá siempre huele a pegamento para zapatos, a guayabo, a cirrosis, a delirium tremens, a fluidos estancados, a smog, a los gritos del loco de la esquina, a los negocios no lícitos del dealer, al orgasmo de la afortunada de al lado, al sudor, a flores ya marchitas, huele a pueblo.

Yo me siento en el borde de la cama y me digo mierda que día tan para olvidar, italia va perdiendo, no hay agua, el lirio que compré está cada vez más marchito y ya me acabé el libro que estaba leyendo... entonces me acuesto otra vez a pensar en ella porque no hay nada más para hacer. Sus ojos, su cabello como castaño o rojizo, su sonrisa, su espalda... mierda, estoy como hablando de más, ni que nos hubieramos dado un piquito siquiera de curiosidad.
Así, divagando entre pensamientos aleatorios de la vida, la vida de ella, la vida mía y la del que va dentro de la ambulancia me quedo dormido ahí, en la 27 con 33."

sábado, 12 de junio de 2010

Bitácora de Exilio. Junio 12.

"Ésta mañana estuve más alto que las nubes y me siento casi que bajo tierra; que no se note, leí uno de esos libros para gente tonta de Pablo Cohelo.
En el aeropuerto no había nadie esperándome y fui caminando por una ciudad desconocida buscando la casa donde iba a dormir. Me topé con una floristería y compré un par de claveles rojos con un lirio para hacer de esa habitación algo más mio. Llegué, fumé, me bañé y dormí toda la tarde porque las tardes azules son para eso, para dormir mientras los carros me arrullan.
Me desperté ya muy entrada la noche, estaba lloviendo. Me levanté y después de haberle regado cerveza encima quemé mi pasado, ahora sí está bien muerto... deberías hacer lo mismo."

miércoles, 2 de junio de 2010

Andantes Reambulantes

Hay quienes ríen y quienes rezan
Quienes olvidan y quienes lloran…
Quien besa, quien versa, quien rima y quien trova.
Hay quienes caminan y quienes corren
Quienes vuelan, quienes nadan…
Quienes se arrastran, quienes se esconden, quienes se arriesgan y quienes ganan
Hay quienes hablan y quienes gritan
Quien susurra y quien barbulla
Quien vomita, quien habla de más, quien habla lo justo y quien calla.
Hay quienes miran hacia el cielo y extienden sus brazos
Quienes están cabizbajos
Quien mira al suelo, quien mira a los ojos, quien no es capaz y quien no quiere mirar.
Hay quienes anhelan, quienes recuerdan
Quienes se dedican a vivir, a quienes no les importa
Quien vuelve al pasado y a quienes el pasado les pesa.

Hay quienes lo huelen y quienes lo toman
Quien lo fuma y quien se lo inyecta
Quien se lo mete por el ojo, por la boca, por la nariz, por quién sabe donde.
Hay quienes se preguntan y quienes se responden
Quien se indaga, quien se escarba
Quien se embriaga, quien no encuentra y quien por eso se mata
Hay quien quiere querer, quien quiere sin querer
Quien quiere queriendo sin querer y quien quiere sin querer queriendo
Quien se obliga a querer querer y quien se mata porque no lo quieren.

Hay quienes tocan un piano sin teclas y una guitarra sin cuerdas
Quien toca el trombón sin trombón,
Quien hace música con una vasija, con una caja, con la mirada, con frases monosílabas
Hay quien toma cerveza y quien toma champaña
Quien toma shots y quien los derrama
Quien los mezcla, quien toma vino blanco, vino tinto y quien sólo se toma un tintico.
Y ahí, entre quienes están y quienes no saben si están
Estas vos, estoy yo, andantes reambulantes…
Intentando encontrar lo que no se debe buscar, tentando al destino, adelantando el tiempo para devolverlo y no perderlo,
Cambiando el mundo, cambiando mi mundo y cambiando tu mundo sin siquiera cambiarnos todavía.

viernes, 21 de mayo de 2010

miércoles, 19 de mayo de 2010

El Mejor Secreto No Contado

Seamos el secreto no contado,
Caminemos con contactos tímidos de nuestras manos mientras las sonrisas brotan;
La noche que nos esconde siendo testigo alcahueta está de acuerdo
Hagamos de éstas calles una fiesta.

No entremos al teatro, no hace falta, el arte está es acá afuera
No hace falta más que un par de murmullos, un tema, una confesión,
Un abrazo, una miradita tímida, un parque, un sorbito de alcohol,
Una confianza, un atrevido, un besito y una miradita delicadita.

Hacéme ése favor, mirá que llevo letargo muchas noches
Mirá que éste efecto narcótico no es normal en mí,
Ésta obsesión de mirarte la cara, de pensar poemas para decirte entredientes
Mirá que hasta en mis sueños vos estás ahí.

Te he soñado y esperado, encontrado, topado por mero juego de aleatorios,
Ahora dejá que éste soberano boludo te lleve a casa y te confíe sus más oscuras pesadillas,
Dejá que te llame por mil apodos y te pinte ese éter en blanco y negro tan melancólico como esperanzador,
Dejá que te tome fotografías con un lapicero en una hoja a rayas
Y hagámos a éste secreto no contado, el mejor secreto no contado.