martes, 6 de marzo de 2012

Historia

Campañas alejandrinas
de conquista,
colonia,
macedonias;
la emancipación americana
de tus canteras
tan niñas,
tan pintas,
tan santas, María.
Cántame La Marsellesa,
destruye mi ropa,
desgájame,
ladrillo por ladrillo
que soy la Bastilla.

Hagamos la Paz de Westfalia
después de La Guerra de los Treinta Años,
déjame pisar tus Malvinas
tan atlánticas,
tan inglesas,
tan argentinas.

Soy
cualquier carabela
llegando a tus cabos
de Buena Esperanza,
El romano con el estandarte del ius gentium
respetando a tus leyes civiles,
somos código,
tratado sin reservas,
una bula,
la costumbre,
constitución,
la fuente del derecho,
del izquierdo,
y del medio.

Yo soy caricias descentralizadas,
socialistas,
maquiavélicas,
monopólicas;
mis manos son tropas
que caminan a paso lento
y al unísono
por tus Andes,
tus Urales,
tu Galicia
y por tu Suez.

Mis uñas son
labriegas en tus llanuras
que dejan en su andar
los rieles que van
de Omaha a Sacramento
y de Puerto Berrío a Medellín.

Mi aliento,
huracán
que tumba tus aviones
en tus Bermudas;
soy tu Katrina,
némesis,
desorden,
con el poder de Hitler
y la in tensión,
intención
de Lennon,
Gandhi,
y Luther King.


Desenfunda tus armas
que yo bien las conozco,
las he vivido
en Hiroshima,
Nagasaki,
Londres,
Berlín.
En los complejos
y los excesos
de los veteranos
que satisfechos
vuelven a la guerra
para hacer el Amor.

lunes, 5 de marzo de 2012

Punto

Punto
no como los puntos intermitentes
que se encuentran en la infinidad celeste,
como queriendo mostrarse
y ocultarse a la vez
en la bruma nocturna,
y azul vespertino.

Tampoco es,
como los puntos con una coma debajo,
como exhortando al silencio,
a la escucha,
como queriendo decir
que no ha sacado todas las cartas a relucir,
como al pendiente
de algo más.

No como los puntos suspensivos
tan acompañados,
tan cobardes, alargados, fugitivos
de expectativas
y prerrogativas
de los que no saben,
ni saben inventar.

Ni un punto seguido
cambiando de tema,
o borrando lo impropio
con palabras nuevas
en papel ya manchado.

No es punto
como los puntos de las pieles
tan cafés, tan negros
que cáncer
que lamerlos
que morderlos.

Ni puntos sobre las íes,
ni sobre las u en vergüenza.
Ni puntos de quiebre,
de líneas,
punto final, que matan la ilusión de algo más,
o de la luna, que salga la luna
que yo nunca me fui.

Pero punto
como quien corta con silencio,
gramatical,
de educación. “te respondí con un punto”
como que el silencio que dice todo
pero que cuando las caricias no son las que hablan
no dicen nada
o no quiero entender.

Punto, solo punto.
autónomo, heterónomo
polisémico,
sociópata,
educado,
prudente,
cobarde
y cortante
punto,
punto,
punto
.
.
.




.
Lo mio va sin punto final. , (que hay más)

miércoles, 29 de febrero de 2012

Correspondencia

Es que siempre fue una cosa muy extraña...

La correspondencia siempre lo enamoró más, como si las conversaciones fueran demasiado vacías, o demasiado cotidianas, de pensar muy rápido lo que se va a decir, de malas interpretaciones, malversaciones y ridículos...
En cambio la correspondencia es más calmada, siempre la disfrutó más porque la podía leer y releer antes de responderla, porque nunca le fue tan cotidiano,

y porque además permitía seguirla extrañando, y lo haría hasta el día que ella llegara a su casa sin avisar, un lunes cualquiera.

domingo, 26 de febrero de 2012

Indiana Jones

Se rumora por ahí
que la noche es la mejor consejera,
sin bruma
llovizna
o calor.
Que la noche es etílica,
purista,
amarillista
y pendenciera,
sin esperanzas
y sin Amor.

Se rumora por ahí
que la noche es una gitana
que baila flamenco para decir
que tiene una rutina distinta,
y es también
una pitonisa de voz ronca
que lee las cartas, el tabaco y las runas,
a la que le gusta predecir las hambrunas,
el frío
y la sed.

Los domingos por la mañana son
para digerir
ese aturdimiento
que ahoga a los de a pie
los sábados en la noche,
para creer,
dudar,
querer
y querer refutar
lo que la cabeza tiene por dentro
y que
por sí sola
no se puede sacar.

Yo entre otras cosas no pido mucho,
y lo que pido
sí me lo puedes dar.
No necesito más que una lucecita,
una frase
un gesto,
algo
que me haga sentir
que no te has ido,
vivo
aire,
limón en los ojos
sal en las venas
alas en la espalda
rocío en la cara
hormigas en la garganta
y un corazón
con más presión que Indiana Jones.

miércoles, 22 de febrero de 2012

El Atravesado

La rabia me fermenta la sangre
como el catalizador más efectivo.
Mi corazón no late
y mis ojos
encharcados,
inyectados,
no ven más allá
de lo que mis manos le ayudan a ver.


Yo ya me estrangulé
para que vivas sin cadenas
y para que yo por mi lado
pueda volver a mojar nidos de pajaritos.

¡Me proclamo el atravesado!
Y hoy la ley es mi ley.

martes, 21 de febrero de 2012

Ermitaño.

La conclusión la saqué
después de un break cualquiera
que prendí con fósforos en vez de candela
para romper con la costumbre.

La conclusión surgió
cuando me di cuenta
que los vasos con agua conversan
versan,
y se adversan
en una de esas dialécticas
inevitables
de las que huyo
cuando hablo de uno
ignorando las partes.

Yo tengo miedo de pensarme sin vos.

Y esa conclusión salió de la nada,
de una de esas situaciones que se viven
por algún azar endemoniado,
algún aleatorio maligno,
o el destino calculado en códigos binarios
que quién sabe quién
o dónde
nos estén inventando.

Mi conclusión de hoy es sencilla,
y se la digo con todo el miedo de equivocarme
porque sé que mañana
será la razón por la cual
termine en el patíbulo.
Sin embargo, es más lo que tengo por decir
que por callar,
y disculpe mi impertinencia,
pero yo no me guardo lo que siento.

Hoy concluí
que soy un ermitaño,
de cobijas con titulares absurdos
y almohadas de lata.
Hoy concluí que soy un ermitaño
que está en casa
donde sea que vos estés.

Yo nunca me he ido,
yo siempre he caminado contigo.