martes, 21 de febrero de 2012

Ermitaño.

La conclusión la saqué
después de un break cualquiera
que prendí con fósforos en vez de candela
para romper con la costumbre.

La conclusión surgió
cuando me di cuenta
que los vasos con agua conversan
versan,
y se adversan
en una de esas dialécticas
inevitables
de las que huyo
cuando hablo de uno
ignorando las partes.

Yo tengo miedo de pensarme sin vos.

Y esa conclusión salió de la nada,
de una de esas situaciones que se viven
por algún azar endemoniado,
algún aleatorio maligno,
o el destino calculado en códigos binarios
que quién sabe quién
o dónde
nos estén inventando.

Mi conclusión de hoy es sencilla,
y se la digo con todo el miedo de equivocarme
porque sé que mañana
será la razón por la cual
termine en el patíbulo.
Sin embargo, es más lo que tengo por decir
que por callar,
y disculpe mi impertinencia,
pero yo no me guardo lo que siento.

Hoy concluí
que soy un ermitaño,
de cobijas con titulares absurdos
y almohadas de lata.
Hoy concluí que soy un ermitaño
que está en casa
donde sea que vos estés.

Yo nunca me he ido,
yo siempre he caminado contigo.

domingo, 29 de enero de 2012

Preso

Soy preso de mis palabras,
acciones
y omisiones.
Preso de lo que digo,
lo que suspiro,
lo que grito
y lo que callo.
Condenado por escupir para arriba,
por hablar de más
y tratar de responder a la cuestión
de qué hay después del mar,
montado en una montaña.
Soy preso de puertas cerradas,
ventanas bloqueadas
y paredes mudas;
preso de un blanco insoportable
y de un silencio inquebrantable,
yo soy preso de mi voluntad.
Al menos pues, en esta cárcel los pájaros cantan,
entonan el himno nacional,
internacional,
transnacional,
multinacional,
supranacional,
y transuniversal
de la libertad
de la que son esclavos
cuando van volando por ahí
sin tener dios en quién pensar.

sábado, 21 de enero de 2012

Condescendencia

¿Cómo hacer que la lluvia sea condescendiente conmigo?
Que se cumpla los abrazos, que se quite el frío,
y que las madres siempre tengan qué darle de comer a sus hijos.
Que los amores desabridos
por un desinterés manifiesto
se estiren,
despierten
y cumplan lo prometido
que siempre termina juzgado en el estrado del Amor
el compromiso,
y que la rabia no sea carcelera
de una historia
llamada Lo que Pudo Haber Sido.
Que los pájaros llenen el cielo lluvioso
que canten, que se inunden,
Y que
no sé cómo ni por qué motivo
hagas que la felicidad vuelva a regar estos pastos

viernes, 13 de enero de 2012

Volar

Que por lo menos esté la lluvia
acariciándome la cabeza,
y la luna partida
como el ojo de dios;
la lata de cerveza
que me acaricie la mano,
que la menta me de
frescura,
dulzura
y paz.
Qué cuidad tan ebria,
tan sola,
tan sin nada,
tan de risas fingidas
y sonrisa sin par.
Hoy me conformo
con pintarte con sombras,
escucharte entre las sirenas,
hablarte de mis sueños
y verte, imaginarte, cantar.
Hoy extiendo mis brazos,
abro mis alas,
salto en el charco
y me echo a volar

jueves, 12 de enero de 2012

Se llama soledad y está sola.

Los noticiarios se olvidaron
de lo que realmente es importante;
las risas por sirenas
y los logros deportivos
por un montón de números muertos en Vietnam
Irán
y Afganistán.

¡Dejémonos de prendas
y vámonos a los cueros!
A la casa de los abuelos,
a las bicicletas rojas,
las cámaras de rollo
y los soles sin cortinas.
Que los perros no ladren
sino que digan,
que no importen las sábanas
que ellas no juegan
y que el mejor paisaje sea
un camino de ropa
deshojada
deshojados...


¡Y que la soledad sea la única que se quede sola!

lunes, 21 de noviembre de 2011

Persecución.

¿Acaso no lo entienden?
¿Por qué me persigue?
El diablo,
el minúsculo y mayúsculo,
no nos conoce a todos.
Quizá nos escoja solo por azar,
azar endemoniado de un destino
quizá creado por él
o quizá del que hasta él es escéptico.
Quizá sea también que solo elige a quien se le parece
por puros celos
o por algún sentimiento raro
que mi entendimiento no imagina,
y del que mi corazón es inexperto.
Me cuesta mucho aún
creer que es inofensivo,
que es posible
vivir con
convivir
juntos
escuchándole rasgar su guitarra,
cantar folklore argentino
o fumarse un cigarrillo
entre besos de cebada
con labios que creí míos.
Si Dios es una máquina de humo
ojalá no sea de Malboro,
y quizá sea yo el enfermo,
pero ese olor a azufre
ya me está paralizando el corazón
del más crudo miedo.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Hedores Macondianos.

Después de medianoche es que se siente
el hedor de una ciudad
descompuesta
en su cerveza tibia
y comidas rápidas
a medio calentar;
donde aparecen los muertos y los desaparecidos
que están enterrados en el cementerio de lo que pudo haber sido,
detrás del mostrador del cielo,
dando a cada uno un ticket
válido por una cita con el diablo;
y las risas fugitivas,
de los sueños comunales
entre no correspondidos
amantes efímeros,
que deberían ahogarse en Pavlot
en vez de entregarse a labios
de los que nunca se tendrá certeza
sobre lo que son.
Bienvenida sea pues
otra madrugada de un domingo macondiano.